La parte lenta de cotizar rara vez es calcular. Es resolver ambigüedades: cada cosa que el archivo no deja clara obliga a una suposición o a un correo, y ahí se va el tiempo.
Lo que más atora una revisión
- Plano y modelo que no coinciden. Una cota distinta entre los dos obliga a preguntar cuál manda.
- Tolerancias cerradas en toda la pieza. Si todo está a ±0.02 mm no sabemos qué es funcional, y hay que revisar cada rasgo como si fuera crítico.
- Roscas sin especificar. Un barreno redondo en el modelo no dice si lleva rosca, de qué tipo ni de qué clase.
- Acabado descrito con una sola palabra. «Anodizado» sin color, tipo ni caras de aplicación no es una especificación.
- Un ensamble en un solo archivo. Varios sólidos juntos se tienen que separar y cotizar pieza por pieza.
- Geometría que no se puede fabricar así. Esquinas internas a escuadra, paredes demasiado delgadas o barrenos muy profundos requieren proponerte un cambio antes de cotizar.
Qué sí puedes dejar sin definir
El material exacto y la cantidad final. Si no los tienes, describe la aplicación y el volumen esperado y te proponemos opciones. Es muy distinto de dejar ambigua una cota funcional.
La regla corta
Especifica lo que importa para que la pieza funcione y deja lo demás en tolerancia general. Eso reduce el tiempo de revisión y casi siempre también el precio.